Nota: este es un blog personal sobre el carril bici que une Tres Cantos con Madrid y Colmenar Viejo.
Si llegaste aquí buscando un mapa de ciclabilidad de Tres Cantos, esto te puede interesar (realizado por la agrupación Enbicipor3cantos)

lunes, 25 de junio de 2012

Ya tenemos página: Enbicipor3cantos.org

La agrupación de ciclistas urbanos de Tres Cantos ya tiene más de un año, y a modo de regalo de cumpleaños, nos hemos hecho una página:

Enbicipor3cantos.org

Ahí precisamente se habla, entre muchas otras cosas, del último acontecimiento del ciclismo urbano de Tres Cantos: la coincidencia de unos cincuenta ciclistas (y no sólo ciclistas, que también había alguno en monociclo) por las calles de Tres Cantos. El artículo lo podéis ver aquí.

Yo también fui y aproveché para llevarme a la familia, cosa que no se podía hacer hasta que hace poco le pusimos la sillita de bebé a Rucio.

Fue estupendo, nos encontramos alrededor de cincuenta ciclistas de todas las edades y pintas posibles. Nosotros en concreto nos tuvimos que retirar un poco antes de acabar, porque el bebé se quedó dormidito con el vaivén de la bici (aunque en cuanto paramos se despertó listo para dar guerra, para no perder la costumbre).

Está claro que no hay vuelta atrás: con el tiempo Tres Cantos será una ciudad ciclista, sin nada que envidiar a las ciudades más civilizadas de Europa.

domingo, 17 de junio de 2012

Korre gato, korre

Hoy he participado en una carrera muy divertida que consistía en correr por los carriles centrales de la Castellana. Desde Cibeles a Plaza Castilla y vuelta a Cibeles.



Fácil ¿verdad? Pos no.

Los primeros cinco km son bastante chungos. De Cibeles a Plaza Castilla hay una de esas cuestas traidoras. Traidoras, porque si quien avisa no es traidor, imagino que quien no avisa sí debe de serlo. Y esta cuesta es de las que no avisan. Sabes que está allí, pero es una pendiente suave que no se nota mucho cuando vas a pie o en bici. La cosa está en que casi no tiene descansos, es una cuesta tozuda y cabezona que no te deja tregua. Igual que hace el mar redondeando las piedras de la playa durante años, la cuesta de la Castellana me redondeó hoy la moral durante más de veinte minutos.

He sido un niño bueno. He estado haciendo series las últimas semanas (concretamente los domingos), y así como quien no quiere la cosa el otro día conseguí correr mi kilómetro más rápido hasta la fecha: 3:56.46 (del esfuerzo que hacía, cerraba los ojos tanto que casi no veía el carril bici). Por otro lado, el fondo lo he entrenado dejando la bici aparcada los viernes y yendo al trabajo corriendo (18 km).

Y se ha notado, eso sí.

Así fue como llegué a la mañana de hoy. Empezó la carrera, y notaba que estaba un poquito tocado. Empecé a arrepentirme por no haber aplazado mis 18 kms del viernes, el sábado parecía que no había sido suficiente descanso. Pero yo tiraba p'alante. Y al final del primer kilómetro veo que lo he hecho a 4:13, ¡nada mal!

Sigo corriendo sin pensar mucho en la cuesta que tengo delante. La cosa se hace notar, porque los kms dos, tres y cuatro los hago a 4:29, 4:49 y 4:32. Puf puf. Mirada fija al frente. Creo que nunca había llegado a ver tanto tiempo el coche de la policía que va al principio (el hecho de que es una cuesta ayuda por leyes obvias de perspectiva bien conocidas desde el Renacimiento, pero también influye el estar en la parte delantera del pelotón).

El último kilómetro antes de llegar a las Torres Kio fue chungo de narices. Se veía el monumento de Calatrava (qué cosa tan fea, menuda vergüenza pensar que hay que gastar 150 mil euros anuales en su mantenimiento), las Cuatro Torres se levantan imponentes detrás. Los sudores y el calor de una mañana de junio se hacen compañeros inseparables. Parece que uno no aguanta. Un poquito más, que dentro de poco empieza la bajada. Al otro lado de la Castellana pasan los primeros de la carrera, no está nada mal, no me han sacado tanto como otras veces. Se les ve en la cara la sensación de alivio de estar ya cuesta abajo (y si no, me lo imagino). Empieza el túnel que pasa debajo de la Castellana, y nosotros pasamos por la derecha. Ufff. Y entonces por fin se acaba la cuesta. Miro el cronómetro de móvil y veo que lo he hecho a 5:01, la leche. Para lograr mi objetivo de bajar de 45:37... voy con 8 segundos de retraso. Pero no está mal, porque esta era la parte difícil.

Y por fin empieza la parte facilona. Dejarse caer... ahora soy yo quien ve al otro lado las caras de sufrimiento subiendo la cuesta. Voy como un rayo y hago los km 6 y 7 a 4:25 y 4:03. A este lado de la castellana ya no hay sombra que tape el sol. Toca correr y ponerse moreno a la vez. Moreno albañil, más bien, porque la camiseta no es transparente (menos mal, que si no se verían los michelines que llevo de lastre, perdón, de combustible quería decir).

Sigo corriendo y llego al km 8 a 4:42. Ups. Se me escurrieron algunos segundos. Bueno, me habré despistado. Habrá que estar centradito. Sigo y llego al km 9 a 4:44. On no. Se me va a escapar mi objetivo. Llevo mucho retraso. Hay que pegar un tirón grande. Corro sin pensar mucho en que cada vez me va faltando un poquito más oxígeno. No pasa nada siempre que aguante hasta Cibeles. Paso Colón. Sigo. Me acerco a la meta, desde lejos veo que el cronómetro todavía dice 44 y pico. ¡Ey! Sigo acercándome. Se me escapan los 45 por poco, y llego a 45:07 (último km a 4:06), treinta segundos menos de lo que me había propuesto, y segundo mejor tiempo de siempre. Con el mérito adicional de que lo hice con cuatro kilos más que cuando corrí la 10K de Rivas a 44:59.

En la meta me esperan el nene y su padrino (a la mamá no hubo forma de convencerla para que se levantara a las 6:00 a acompañarnos). Echamos un vistazo a la cartera y vemos que por un fallo técnico sólo tenemos cinco euros y no hay posibilidad de abusar de los cajeros. Toca desayuno ligerito (o mejor dicho, baratito), lo normal en tiempos de crisis, a ver si os creéis que en Etiopía desayunaban mucho mejor los campeones de las Olimpiadas...

viernes, 8 de junio de 2012

La bici crítica de Tres Cantos cumple un año

Este mes de junio hará un año que tuvo lugar la primera masa crítica local en Tres Cantos. Todos los meses, sea invierno o verano, llueva o haga sol, haga frío o calor, el segundo martes del mes se encuentran en la Plaza del Ayuntamiento a las 20:00 aquellos ciclistas urbanos que lo desean y les apetece (aunque es raro que se salga antes de las 20:20). Allí se intercambian ideas, opiniones, palabras, noticias, iniciativas... y a continuación se da una vuelta por la Primera y la Segunda Fase (no necesariamente en este orden) de Tres Cantos, sin ruta preestablecida, como en toda masa crítica. Con calma, porque no es un evento deportivo, sino para saborear, como se saborea todo lo bueno. Con alegría y buen ánimo, porque pedalear por nuestra ciudad es un placer. Con buen humor, porque el hacer un poquito de ejercicio, aunque sólo sea de vez en cuando, desempolva los malos humos de cualquiera.

No se pide nada, ni se protesta contra nada, ni, a pesar del nombre, se critica nada (lo que no quita que individualmente los asistentes tengan sus opiniones y puntos de vista sobre cómo funcionan o deberían funcionar ciertas cosas). Tampoco es el objetivo bloquear las calles, si bien cuando somos muchos esto puede llegar a suceder (de la misma forma que todas las mañanas entre semana coinciden muchos coches en las salidas de Tres Cantos, bloqueándolas involuntariamente), pero generalmente, y siempre primando las condiciones de seguridad, se hace hueco para que puedan pasar los vehículos que comparten la calzada con las bicicletas. Simplemente se pedalea disfrutando del derecho a usar la bici como medio de transporte.

Aunque en Tres Cantos nunca he visto a nadie participar con monopatín, ni con patines, ni corriendo, sí que lo he visto en otras masas críticas como la de Dublín o la de Madrid. De hecho, la bici crítica está abierta a cualquier forma de transporte no contaminante.

Este mes tendrá lugar el próximo martes 12 de junio. Por mi parte, si no hay ningún imprevisto, lo más seguro es que también vaya.