Un blog personal sobre el carril bici que une Tres Cantos con Madrid y Colmenar Viejo.

viernes, 25 de mayo de 2012

Tres metros que valen más que mis diez kilómetros

Si os fijáis en la columna de la derecha, he decidido atacar a un objetivo que lleva demasiado tiempo en mi lista. Lleva tanto tiempo, que se mide en minutos por milla, y no en minutos por kilómetro (indicativo de que me lo propuse cuando aún vivía en Irlanda; aunque oficialmente usan kilómetros, en la vida diaria muchos irlandeses siguen pensando en millas, y como todo se pega menos la hermosura, pues yo hacía lo propio). El objetivo es correr 10K en 7min/milla antes del 26 de agosto. Para el que no lo sepa, una milla es 1.609 km, que es algo así como si cogiéramos un kilómetro y lo aumentáramos en proporción parecida al coste del transporte público en los últimos tiempos.

Lo sé, el 26 de agosto no es buena fecha. No creo que haya carreras por entonces, y además hará un calorazo impresionante. Pero no es momento de buscar excusas para no correr, sino razones para correr.

Pues bien, como se trata de un objetivo complicado, he decidido no pensar en ello, y centrar mi motivación y mis energías en sub-objetivos más sencillos. Así, me propuse en la quinqueta anterior (que acababa el 13 de mayo) hacer 10K en 47:45, y no se me dio mal: a la primera hice 47:07 el 16 de abril en la carrera Stop Sanfilippo.

El siguiente sub-objetivo es bajar de 45:38 (los tiempos están matemáticamente medidos para acercarse gradualmente a los 43:30), antes del 18 de junio. Eso ya lo pone sensiblemente más chungo. Tenía dos cartuchos, y ya he gastado uno el pasado sábado, cuando corrí con unos amigos una carrera benéfica para la lucha contra la esclerosis múltiple, donde, por cierto, me dieron esta camiseta tan chula:



Era en la Casa de Campo. Y la verdad es que se me dio bien (hice el mejor kilómetro individual que recuerdo, a 4:18), pero... no lo suficiente. Entre el km 2 y el 4 había una señora cuesta que me hicieron correr a más de 5 min/km. Luego fui recuperando aquí y allá. Que si ahora quince segundos. Que si ahora cuatro segundos... Me apliqué a fondo y no me relajé un momento. Pero no fue suficiente, y al final acabé a 46:26. Sin embargo es un tiempo muy bueno (para estos últimos tiempos), tuve un montón de agujetas al día siguiente (más que con una media maratón), lo cual indica que me esforcé bastante. Y todavía me queda un cartucho, que no sé en qué carrera gastaré, aunque ya le tengo echado el ojo a una. En resumen, diez kilómetros geniales, de infarto, pero estupendos. Y lo mejor de todo: la rodilla no se ha quejado ni un momento (¿tendrá que ver el cambio de zapatillas? Eso ya lo hablaremos).

Y os estaréis preguntando ¿y a qué se refiere Eynar en el título con esos tres metros que tanto valen? Un amigo que me esperaba en la meta me contó algo que me ha emocionado profundamente. Parece ser que en la carrera paralela de 2300 metros había participantes con esclerosis múltiple. Yo vi alguno con muletas cuando estaba llegando a meta. Y estoy seguro de que estaban participando porque tenían dorsal. Me comentó mi amigo que uno de los corredores (o corredoras, que no me acuerdo, porque esto sólo lo sé a través de la narración de mi amigo) iba en silla de ruedas empujado por otra persona. Justo tres metros antes de la meta, haciendo un esfuerzo tremendo, se levantó de la silla y tambaleándose logró superar solo (o sola) la línea de meta.

Esos tres metros merecen todo mis respeto.

3 comentarios:

Yolanda Pingüina Veloz dijo...

Desde luego que merece respeto y admiración.

Emhorabuena por tu carrera y tu esfuerzo. A ver si consigues tu reto, Ánimo!Y Me alegré de coincidir contigo en esta carrera.

Eynar Oxartum dijo...

Gracias Pingüina. Me veo todo el verano sudando la gota gorda (como me dé por preparar el maratón voy a flipar). Pero, como bien sabes, hay una delgada línea entre ser corredor y ser un poquito masoca, así que seguro que lo disfruto y todo, jeje.

Alex dijo...

Esos 3 metros valen mucho. Ánimo con el reto