Un blog personal sobre el carril bici que une Tres Cantos con Madrid y Colmenar Viejo.

sábado, 16 de marzo de 2013

El casco obligatorio me hace sentir inseguro

Casi siempre llevo el casco para ir a trabajar en bici. Pero si me obligaran a ello me sentiría menos seguro.

Me explico.

Últimamente hay un debate encarnizado. Resulta que el nuevo Reglamento de Circulación, que dice querer cosas muy buenas para el ciclismo urbano, tiene bellezas como la siguiente

«Artículo 179. Otras normas.
1. Los ciclistas, y en su caso los ocupantes, estarán obligados a utilizar cascos de protección homologados o certificados según la legislación vigente [...]»


Y curiosamente, la obligatoriedad afecta negativamente incluso a quien ya solía llevar el casco (como yo, que incluso lo recomiendo).


Si se aprueba, España pasaría de morado a rojo... ¿por qué tenemos que dar siempre la nota en Europa? Curiosamente los países de Europa donde es más seguro ir en bici están de color verde. [Fuente: wikipedia]

¿Quieres sentirte seguro en bici? Desde mi punto de vista hay tres puntos importantes:

  1. Usa el casco: te vendrá bien si te caes y te das contra un bordillo. O si el viento tira un árbol y se te planta delante (a mí me pasó)
  2. Pide que no sea obligatorio (aquí, por ejemplo): si se impone, el número de ciclistas se reduce (en algunos países a más de la mitad), con lo que la seguridad ciclista española retrocedería a la de los años noventa, cuando sólo había cuatro gatos.
  3. Aprende que la seguridad es algo más que llevar un casco: el casco no te servirá de nada si tienes un accidente contra un coche (en 2010, más de la mitad de las víctimas en accidentes de bici con coches llevaban casco y no les sirvió de nada). Aunque el casco te puede quitar algún susto, lo que de verdad te ayudará a diario son otras cosas. Como otros ciclistas ya han hablado sobre el tema, me limito a hacer un breve resumen:
    1. aprende a circular por la ciudad con naturalidad,
    2. señaliza bien,
    3. usa un retrovisor (mi preferido es el que se pone en el casco),
    4. lleva siempre luces por la noche,
    5. no te arrimes demasiado a la derecha (las puertas de los coches aparcados se pueden abrir sin previo aviso),
    6. evita las aceras (no sólo para dejar tranquilos a los peatones, sino también porque cruzar desde la acera es peligroso, ya que los coches no te ven venir; los detalles aquí)

Y ya puestos, si al final obligan a los ciclistas a llevar casco, que obliguen también a los conductores (como pide ConBici). No, no es ninguna tontería, de hecho, tiene más sentido: en 2010, la mayoría de las lesiones craneales tras un accidente las tuvieron personas que no iban ni en moto, ni en bici, ni a pie (o sea, en coche o en bus). No es por capricho que los conductores de rallies van con casco. Más seguridad, ¿no?

Relacionado: No al chaleco reflectante obligatorio para peatones.

domingo, 10 de marzo de 2013

Fotos de la XXXIII Media Maratón de la Ciudad Universitaria

Esta mañana corrí mi séptima media, la media universitaria, que se corre cada año en la Complutense por estas fechas. Hice un tiempo bastante decente para mí, pero de eso ya hablaré en otra entrada, que hoy ando liado. Lo que quería era dejaros las fotos que hizo mi amigo D, que no corrió, pero que vino a vernos, y que muy amablemente ha donado a «Por el carril bici desde Tres Cantos» para deleite de todos nosotros.

(Pinchad en la presentación si queréis ver el álbum directamente).


Si os gustan, nos hará mucha ilusión que dejéis algún comentario para saber qué se cuenta al otro lado del blog.

sábado, 9 de marzo de 2013

Pedaleantes por el mundo (III) - Panamá

Continuando en diferido el viaje que hizo mi amigo Oli por las Américas (que podéis ver íntegramente en silencioseviaja.com), hoy quiero compartir con vosotros uno de esos momentos en los que sus ojos fueron los de Por el carril bici desde Tres Cantos.

Aquí podéis apreciar este carril bici (o, hablando con más propiedad, acera bici, por lo menos por lo que se aprecia en la imagen) en uno de sus tramos por Ciudad de Panamá.


La ciclovía (nombre que recibe allí esta infraestructura, y que nos confirma el cartel de la foto) recorre todo el paseo marítimo (conocido como el "Corredor").

Al parecer la ciclovía adolece de los mismos problemas que las vías similares hechas en España (problemas sufridos especialmente en la zona urbana de Tres Cantos): los peatones circulan impune y alegremente por la acera bici, como se puede apreciar en la propia foto. Si bien el problema posiblemente no sea tanto de los rebeldes peatones, sino de una infraestructura que invade el espacio dedicado a pasear y relajarse (algo que por suerte está cambiando en España, a juzgar por lo que se dice del carril bici de la calle Arenal Mayor [editado: perdón por el despiste, la calle Arenal no tiene carril bici] de Madrid, y que todavía no he tenido tiempo de visitar en persona).

Pero en Panamá parece que se añade un elemento: por la ciclovía del malecón también transitan... ¡policías en quads! (por lo visto no tienen tantas ganas de darle al pedal como los dublineses, debe de ser que van sobrados de gasolina).

domingo, 13 de enero de 2013

Canicross de Cercedilla con Cosme

Hola, soy Cosme, el perro de Eynar. Voy a aprovechar que Eynar se ha ido un momento a hacer café para escribir aquí (hace casi un mes que espero a pillarlo despistado con la sesión abierta).

Bueno, lo que os quería comentar... el pasado 2 de diciembre parecía un día cualquiera. En esos días (los días cualesquera) un perro como yo normalmente está sobando por la noche hasta que por la mañana sale del dormitorio alguno de los humanos. Entonces me pongo muy contento, porque bajamos Eynar y yo un rato a la calle. Después se marchan todos y antes de salir por la puerta me dejan la comida. Entonces me echo otra siesta, o si oigo algún ruido ladro un poco para ahuyentar a los malos. Luego, cuando regresan, es mucho más divertido: andan de un cuarto para otro, bajamos a la calle, se hace la cena... y dos o tres días a la semana Eynar y yo salimos a hacer canicross conmigo por el Parque Central.

Los días de canicross son muy divertidos. Ahora que es invierno casi siempre se nos echa la noche encima. Eynar se coloca un cinturón, a mí me pone un arnés, y yo voy tirando de él todo lo que puedo. Generalmente vamos muy concentrados.

Pues bien, el 2 de diciembre empezó como un día cualquiera. Salió un humano del cuarto (en esta ocasión fue Eynar), desayunó, preparó las cosas para salir. Y cuál no sería mi sorpresa cuando veo que... me da un poco de comida (menos que la habitual) y me pone el arnés como si fuéramos a hacer canicross por la mañana.

«Pero Eynar, ¡que todavía no ha amanecido!»

¡Por cierto, qué frío que hacía!

Y curiosamente, no vamos a correr. Vamos hasta el cercanías, como cuando bajamos a Madrid a ver al resto de la familia. La sorpresa no acabó allí, efectivamente: no íbamos a Madrid. ¡Era todo muy raro! Estuvimos un rato largo en el tren, bastante más de lo que suele tardar para ir a Madrid (de hecho, hicieron falta dos trenes).

Al salir, llegamos a un sitio que no conocía de nada. Nunca había estado allí. Eynar parecía saber a dónde iba, así que allá que fuimos los dos. Tras un paseo, llegamos a un lugar con un montón de perros como yo. ¡Pero muchos muchos! Muchos más que en el Parque Central un sábado por la tarde. Y estaban bastante contentos, como si fuera a pasar algo muy divertido. Había un par de perrotas muy interesantes, todo hay que decirlo. Me dieron bastante agua. Eynar mientras tanto iba charlando con otros humanos.

Llegado un momento, todos los humanos y todos los perros nos juntamos. Ahí cogí un poquito de miedo, tengo que reconocerlo, porque los demás perros estaban ladrando muy fuerte, muy emocionados. ¡Algo iba a pasar y yo no entendía nada! Los perros sentados entre las piernas de los humanos. Los humanos mirando a sus pulseras. El frío se hacía notar en las narices. El sol de la mañana bañaba las laderas de las montañas. Los perros mirando al frente, y yo mirando a mi rabo, que estaba entre las piernas.

Y entonces todos salimos corriendo. ¡Todos haciendo canicross! ¡Por las calles! ¡A la vez! Fuimos lanzados, tirando de los humanos, que siempre andan rezagados (yo creía que era sólo mi humano, pero parece que los demás humanos son por el estilo, ¡panda lentorros!). Llegado un momento salimos del pueblo y empezamos a subir, montaña para arriba. El asfalto quedaba atrás. Hola tierra. Hola césped. Hola arroyo. Hola nieve... Sí, había mucha nieve. Eynar pareció no sentirse bien, tenía cara como si fuera a vomitar o algo, fue una pena, porque nos adelantaron unas cuantas parejas al grito de «pasooooo».


Foto cortesía de Laurix
(pincha en su nombre para ver más fotos de la carrera)

Luego, tras correr un rato, empezamos a bajar. Eso sí que fue divertido. Bueno, eso creía yo... porque entonces Eynar volvió a quejarse. Parece que por esa fea costumbre de usar sólo dos patas en lugar de cuatro, estaba preocupado de caerse. Muchas excusas: que si con la nieve uno se desliza, que si hay muchas piedras, que si vamos cuesta abajo... bueno, el caso es que con la tontería nos adelantaron algunos más, pero por suerte Eynar ya no tenía cara de vomitar y seguimos corriendo.

Fue todo muy emocionante, y muy rápido. Apenas llevábamos un ratín, y empezamos a entrar otra vez en el pueblo. Entonces llegamos al lugar de partida, y todos los que estábamos corriendo nos paramos. Había muchos bebederos con agua (qué bien) y me dieron una bolsita con pienso para comer. Nunca había visto algo así. He oído por ahí que la próxima carrera a la que vamos es a un sitio que se llama Guadalajara, el próximo 7 de abril.

Uy, os voy a dejar que ya llega Eynar con el café.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Policías en bici

Esta foto la saqué el mes pasado, cuando estuve en Dublín,


Como podéis ver, son policías en bici (gardaí, como se llaman oficialmente en Irlanda, estos en concreto son gardaí ar an rothar, o sea, policías en bici). La foto es de Talbot Street, en pleno centro de Dublín.

No es algo que me haya sorprendido. Cuando vivía allí los veía a menudo en bici, sobre todo los que circulaban por el Phoenix Park.

Y yo me pregunto, ¿no podríamos tener lo mismo en Tres Cantos? Tres Cantos es ideal para moverse en bici, y no me digáis que no sería mejor entrar en los sectores peatonales con una bici que con el coche patrulla. No digo que todos los policías tengan que ir en bici, pero una parte seguro que sí.

A menudo veo que la policía local aparca dentro de los sectores con su coche, como si fuera normal (lo puedo comprender, e incluso elogiar, si se trata de una emergencia, pero yo les he visto aparcar así incluso cuando tienen que hacer inspecciones de rutina en los comercios). Hoy por ejemplo, corriendo con Cosme he tenido que esquivar un coche patrulla que iba por el Parque Central; es algo que no termina de parecerme normal.

Estoy convencido de que si fueran en bici, igual que se hace en otros países igual de europeos que este, sería mucho mejor para todos.

¿Algún lector sabe de más policías en bici en otros lugares? ¡Cuéntanoslo en un comentario!

domingo, 25 de noviembre de 2012

Cómo entrar a Madrid en bici por el norte

Si vivís en Tres Cantos o Colmenar Viejo, o si vais mucho a la Universidad Autónoma, es muy probable que os tiente pensar en ir algún día a Madrid en bici. Pero hay tres cosas que os pueden echar para atrás, y que en realidad se arreglan con información:

Mito número 1: «buf, es que ir a Madrid en bici debe de llevar mucho tiempo». Bueno, esto sólo es cierto si vais a Aluche o a Vallecas. Pero si vais a, por ejemplo, de la Universidad Autónoma a Fuencarral, os sorprenderá saber que se llega en un cuarto de hora (el autobús a veces tarda 20 minutos en pasar). O que Plaza Castilla está a 50 minutos de Tres Cantos (yendo tranquilos). En autobús o en tren a veces tardaréis más, sobre todo porque 1) a la bici no hay que esperarla, 2) no sufre atascos, y 3) con la bici vais hasta la puerta de vuestro destino, con el bus vais sólo hasta la parada y luego a andar.

Mito número 2: «Con el frío/calor/lluvia... es que no apetece nada la bici». Dice un proverbio que quien de verdad quiere algo encuentra razones, mientras que quien en el fondo no quiere... encuentra excusas. Así que si en realidad no queréis, no os comáis la cabeza, hay muchas alternativas a la bici. Pero si hay algo que os dice que debe de ser interesante, os recomiendo que veáis este vídeo de ciclistas en Copenhague, donde un contador de bicis ya va por más de tres mil, y las condiciones son mucho más duras que en Madrid. Yo como mejor arreglo esto es llevando ropa en la mochila (para cambiarme en el destino) y aprendiendo a abrigarme: el cuerpo necesita menos abrigo (porque con el ejercicio nos calentamos y el abrigo nos haría sudar), al tiempo que las manos y el cuello necesitan más (así que menos chaqueta y más guantes y bufandas).

Mito número 3: «Ya, muy bonito, pero con la M40, la M30 y todo el follón, a saber cómo se mete uno en Madrid». Esto se arregla leyendo lo que queda esta entrada, donde trataré de explicar el truco para entrar a Madrid (bueno, hay varios, claro, pero este es el más socorrido).

Supongamos que ya vais por el carril bici de la M607. Lo primero es que no os despiste la bifurcación que hay frente al Colegio de San Fernando, poco antes de la Academia de Policía. Ahí va una foto (mirando desde el norte hacia el sur):


(como siempre, pinchad en las fotos para agrandar)

Si cruzáis al otro lado de la carretera iréis hacia El Pardo, pero lo que os interesa es ir a Madrid, así que quedaros en el carril de la izquierda. Como es más estrecho, tendréis que tener más cuidado con los ciclistas que vengan en dirección contraria (sobre todo a la altura del túnel para bicis que hay más adelante, ahí yo siempre le doy al timbre para que se sepa que voy).

Un ratito después llegaréis al Puente Blanco. Otra foto:


Avanzando un poquito:


Cruzando el puente se puede ir a Montecarmelo y enlazar con el Anillo Verde Ciclista. Si esto es lo que queréis, adelante. Sin embargo, si vais a Plaza Castilla (o a la mayoría de sitios de Madrid), el Anillo Verde os sirve de muy poco, y el desvío a Montecarmelo os añadirá 1300 metros de recorrido (yo sólo lo recomiendo si vais con niños). Tampoco os conviene si queréis coger el Anillo Verde en dirección horaria (es decir, hacia el este), ya que por el puente iríais hacia atrás.

Si queréis ir a Plaza Castilla, Fuencarral, Madrid centro, o coger el Anillo Verde en sentido horario, lo ideal es seguir hacia adelante como 20 o 30 metros, donde veréis esto:


Llegados aquí, OJO, no sigáis por el carril bici. Lo repito, no sigáis por el carril bici. No está señalizado (qué vergüenza para el Ayuntamiento), pero si lo hacéis veréis que acabáis en la M607, sin separación con los coches, y además en dirección contraria. No mola.

Como veis, en la foto se ve un hueco en la valla a la izquierda. Os metéis por ahí. Hay un camino de unos 40 metros que parece de tierra porque está muy mal cuidado, pero en realidad es de cemento. Enseguida veréis en enlace de la carretera de Fuencarral, para meteros sólo tenéis que ir a la derecha, por el arcén, y luego callejeando hasta Madrid. No hay carril bici, pero se hace bien. Además muchas veces me pasa que los coches van mucho más lentos que yo por el atasco XD.

Ojo, según os incorporáis a la carretera pasaréis por un pequeño túnel. A veces hay ciclistas yendo en dirección contraria por el arcén (son los que quieren coger el carril bici de la M607 desde Fuencarral). En general, lo que se hace es dejarles que ellos vayan más arrimados a la pared, es lo más seguro (y si luego regresáis por el mismo camino, lo agradeceréis).

Por si sirve, he hecho un pequeño mapa indicativo:


Aquí, la línea roja indica la ruta que acabo de explicar (carril bici + desvío por camino de cemento a la izquierda + túnel + carretera de Fuencarral + Calle de Nuestra Señora de Valverde). La línea amarilla es el desvío cruzando el Puente Blanco y recorriendo Montecarmelo.

Si aun así no os queda claro, siempre os queda la opción de esperar un rato (cinco minutos si no son horarios raros) en el Puente Blanco y seguir o preguntar a algún ciclista. Muchos hacen el recorrido a menudo y estarán encantados de echar una mano.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Sugerencia de lectura

Con la emoción del maratón, hace unas semanas que no escribo nada sobre ciclismo urbano. Después vino el Congreso de Equo Madrid, hacia el cual he desviado gran parte de mis energías en los últimos días.

Sin embargo, a través del grupo de correo de Bici Crítica me ha llegado una historia que a pesar de ser algo larga, no lo parece por lo amena que me pareció mientras la leía. Empieza así:

«Me robaron la bici. Esta frase, desgraciadamente, es bastante común y ya no sorprende. El caso es que como a mucha gente, a mí me pasó hace un año. Una Gitane de carretera pasó a manos de un ladrón y éste, supongo, la vendió.

La bici, como para mucha gente, es mi medio de transporte por lo que fue, hablando claro, una putada que me la robaran. En el trabajo soy... »


Como dicen los textos del metro de Madrid, no te quedes en la primera página, lee el resto de la historia

martes, 6 de noviembre de 2012

De cómo me estrené en el maratón de Dublín

Hace poco menos de dos meses anuncié que iba a correr mi primer maratón. El lugar elegido fue Dublín.

Mi pseudo objetivo era terminar en no más cuatro horas. Lo de "pseudo" se debe a si hubiera tardado más no me habría pesado, ya que para mí el maratón era algo desconocido, y con lo desconocido no se juega. Al final acabé en 3:53 y bastante fresco, con lo que intuyo que en maratones venideros podré permitirme apretar más (y entrenar con más tiempo).

Llevé a Calimero (mi cámara). Estuve dudando si merecería la pena cargar con el cacharro durante cuatro horas (no sólo por el engorro, sino porque si llovía no tendría dónde meterlo). Al final me lancé y me lo llevé. Y el resultado es el vídeo que ahora quiero compartir con vosotros.


Pero hay cosas que no se ven en el vídeo. Por ejemplo, mis impresiones: a pesar de que había ido a cinco medias, y que ya he perdido la cuenta de carreras de 10 a las que he ido, no tenía ni idea de que un maratón es otro nivel. ¡Es una auténtica fiesta! El público anima un montón, llevaban carteles muy divertidos («corre, que te pillan los zombis»), nos daban comida (aparte de la de los organizadores; nunca olvidaré a los niños con las bandejas con naranjas cortadas a cuartos, la mujer que me ofreció un plátano y la ancianita que encantada me llenó la mano de gominolas)... así se hacía mucho más llevadero.

Por otro lado, varios amigos míos me esperaron en distintos lugares de la ciudad, lo cual fue estupendo. En el vídeo aparecen dos de ellos. Y como la carrera es larga, da tiempo para charlar con otros corredores y hacer amistades.

En cuanto a la carrera, no me costó especialmente. Tampoco hice un tiempazo, pero creo que es un tiempo respetable. A partir del km 28 me empezó a doler el cuarto metatarsiano, pero no me impidió correr. Era un dolor que iba y venía, como muchos dolores que aparecen en estas carreras. Bebí un montón (calculo que al menos unos dos litros en líquidos) y comí mucho (geles de los organizadores, y muchas cosas del público, como ya he comentado).

Por otro lado, las fechas estaban cerca de Halloween, que como todo el mundo sabe, no es una fiesta estadounidense, sino irlandesa (exportada desde allí a Estados Unidos, y luego a otros países vía Hollywood). Disfruté mucho viendo la decoración de las casas en estas fechas.

Y ahora que ya he superado mi objetivo de correr un maratón, tengo la pista libre para atacar mi otro objetivo de los últimos (glups, da cosa decirlo) años: correr 10K a ritmo de 7 minutos por milla (léase: completar 10 km en 42:21).

lunes, 22 de octubre de 2012

Tres Cantos - El Boalo por Manzanares el Real: 32 km

Como os comentaba en la entrada anterior, el 12 de octubre corrí de Tres Cantos a El Boalo, pasando por Manzanares el Real. Un mapa quizá ayude un poco (para ampliar, basta pinchar encima):


Un recorrido estupendo que en esta ocasión os voy a contar en vídeo.

jueves, 11 de octubre de 2012

Víspera de la carrera más larga

Mañana es el día más importante del entrenamiento del maratón que voy a correr en Dublín: ¡la carrera más larga! En contra de lo que yo pensaba, décadas de estudios, pruebas y errores en entrenadores de maratones, la carrera más larga no es tan larga como el maratón en sí. Son unos 30 kilómetros. Después toca "descansar" (que en realidad consiste en seguir corriendo varias veces a la semana, pero sin machacarse mucho) hasta el día del maratón.

Yo ya me he trazado un plan: voy a hacer Tres Cantos - El Boalo, pasando por Colmenar Viejo y Manzanares el Real, en total 32 kilómetros. Unas tres horitas de... em... no sé cómo llamarlo, pero placer desde luego no. Llamémoslo sensaciones. Ya he quedado con amigos que van a ir allí a esperarme. No escribo más porque quiero dormir bien.


Iglesia de San Sebastián Mártir, en El Boalo [Fuente: Wikipedia]

Os tendré informados ;)