Un blog personal sobre el carril bici que une Tres Cantos con Madrid y Colmenar Viejo.
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miércoles, 11 de abril de 2012

Patinadores y esquiadores en el carril bici

Van sobre ruedas. Pero son probablemente las ruedas más pequeñas que surcan el carril bici. Me refiero, cómo no, a esa especie casi en extinción, esa rareza que nos congratula con su presencia y aporte de diversidad para esta vía, ya de por sí destinada a una minoría de personas. Hoy hablaré de los patinadores y esquiadores sobre ruedas (y no sobre nieve) que encuentro de cuando en cuando por el carril bici. Unos usuarios que ya fueron personajes secundarios de una entrada anterior.

Como es lógico, los usuarios más habituales del carril bici son los ciclistas. Detrás vienen los corredores (que a ciertas horas de la mañana incluso diría que son mayoría, al menos en las cercanías de El Goloso), peregrinos (no es de extrañar, ya que el carril bici cubre parte del Camino de Santiago de Madrid), y senderistas. Alguna vez, muy muy raramente, he visto una moto o incluso un coche que se han colado (quiero pensar que por despiste, y no para ahorrarse el atasco).

Cuando era pequeño vi una vez a un chico patinando en la Plaza de Colón y me pareció una estupenda forma de desplazarse. Di la lata a mis padres hasta que me compraron unos patines, creo que por Navidad. Enseguida aprendí a patinar y me gustaba mucho ir al Retiro a gastar las ruedas. Sin embargo, donde vivíamos las baldosas (que tenían grandes surcos transversales) eran horribles para unas ruedas pequeñas y duras como aquellas. Uno tenía que sufrir un tremendo traqueteo que convertía en una tortura el hacer patinaje por las aceras del barrio. Así que lo fui dejando. Fue lo más parecido a hacer deporte que hice durante mis años mozos.

Por aquel entonces veía a los patines y la bici como algo que simplemente era divertido, más que una forma regular de transporte. Durante mi adolescencia lo que más hacía era andar, algo muy habitual en nuestra zona del mundo (parece que a los españoles les molesta menos que a los daneses el andar durante cuarenta minutos, y muchos lo prefieren al ir en bici durante diez minutos, que es el tiempo equivalente). Pero patinar tenía su encanto, ya que al desplazarse sin levantar los pies del suelo, uno tiene una cierta sensación de volar a ras de suelo.

Como no sería lo mismo esta entrada sin fotos, para ir concluyendo aquí os dejo con una que hice a un patinador el pasado enero, cerca de la UAM:



Una cosa que no sabía era que se podía esquiar sobre ruedas. Lo aprendí en el carril bici, viendo a personas como la chica de la foto (también cerca de la UAM):



Me pregunto si la razón principal era que la pobre tenía mono de esquí «del de toda la vida». Como sabéis, el invierno ha sido muy duro para quienes les gusta esquiar, ya que apenas ha llovido (parece que hay más nieve ahora en abril que en invierno, menos mal que por una vez se cumple aquello de abril aguas mil). En la perspectiva de la foto no se ve bien, pero son algo así como unos miniesquíes de unos setenta centímetros de largo, con ruedas al principio y al final.