Nota: este es un blog personal sobre el carril bici que une Tres Cantos con Madrid y Colmenar Viejo.
Si llegaste aquí buscando un mapa de ciclabilidad de Tres Cantos, esto te puede interesar (realizado por la agrupación Enbicipor3cantos)

martes, 22 de febrero de 2011

El reto chocolatero - cómo se hizo

Hace ya varias semanas que conseguí superar el famoso reto chocolatero. Cuando lo conseguí estaba bastante liado pero quería comunicaros que lo había superado, por lo que dejé una entrada rápida con la noticia.

Dicha entrada es probablemente la que menos texto tiene del blog, aunque para compensar tiene un vídeo del momento exacto en que se consigue alcanzar el kilómetro tres mil... la calidad del vídeo es lamentable, pero... ¡es eso! Sin embargo, la escasez de palabras no hace justicia al reto que supuso. Al principio fue sencillo, pero cuando en septiembre lancé aquél órdago de que haría mil kilómetros antes de que acabara enero, no tenía ni idea de que diciembre iba a ser un mes complicadito. Así que a lo tonto me encontré con que me faltaba casi la mitad del reto, pero apenas un mesecito por delante. No sería un problema si no fuera porque ese mesecito no era precisamente de vacaciones. Así que me puse manos a la obra. Durante enero he apuntado los kilómetros que he hecho cada día, aquí los tenéis:



Aunque la mayoría de los días hice veinte kilómetros (es decir, ida y vuelta al trabajo), no fue un camino de rosas. Las cosas se complicaron y yo ya me veía a los lectores frotándose las manos pensando en la razón por la que la segunda palabra de reto chocolatero está relacionada con el chocolate... Pero como soy muy cabezota, al final lo conseguí.

Y ahora viene lo interesante...

Para celebrar que he conseguido superar el reto chocolatero, aunque no voy a invitar económicamente al chocolate (¡mis pedaleos me ha costado!), sí que invito a todos los lectores, y en especial a los que se apuntaron al reto, a que os vengáis a desayunar a la Chocolatería con más renombre de Vallecas:


Ver mapa más grande


En principio quedamos allí, en la chocolatería Pinilla, que está en la Avenida de Peña Prieta 6, el próximo sábado 26 de febrero a las 10:00.

Y mientras tanto, estad atentos al blog, porque ¡en breve lanzaré otro reto!

domingo, 13 de febrero de 2011

El camino de Santiago desde Segovia

Entremos en contexto. Tras varios días de viaje de trabajo en Segovia, el viernes parece que la cosa toca a su fin. Tengo el billete de tren a las 16:07 para ir en el AVE desde Segovia a Madrid, pero llego a la estación de tren con casi dos horas de adelanto.

Por otro lado dicho viernes me tocaba correr, pero las circunstancias me impidieron hacerlo por la mañana. Me hago en mi mente la idea de correr cuando llegue a casa, pero veamos las dos posibilidades:

a) llego a casa, dejo la maleta, no como, no me siento en el sofá, no miro mi correo, nada. Me pongo los zapatos de correr y salgo disparado.

b) llego a casa con la intención de correr. Me siento en el sofá, miro el correo, me tomo un café, me pongo las pantuflas... y al final no corro.

Está claro, según el principio de la navaja de Occam, que dice que la teoría más simple tiene más probabilidades de ser correcta, todo apuntaba a que acabaría cayendo en el pozo de potencial de la opción (b).

Así que adelantándome a los hechos, dejé la maleta a mis compañeros de trabajo en la estación de tren, me cambié en el baño y me puse a correr sin pensármelo demasiado.

Salgo de la estación del AVE de Segovia, y como no conozco la zona, pues tiro para la derecha. Hay un aparcamiento grandecito pero que se termina enseguida y luego una especie de vía de servicio para el tren. Las vacas me siguen con la mirada desde el otro lado de la valla.

Mi sorpresa llega tras aproximadamente un kilómetro. Un estupendo camino de tierra que promete bastante se presenta a la izquierda con (¡atención!) un hito de piedra del camino de Santiago, concretamente el que está a 584 km (lo reconozco enseguida, pues como sabéis, paso dos veces al día delante de los hitos de la parte del camino que pasa delante de Tres Cantos, a 654 km).


hito a 582 km de Santiago (lamento la calidad de las fotos, pero sólo tenía el móvil cuando las tomé)


Sin pensármelo dos veces, me voy por el camino de tierra, y corro durante un rato, hasta llegar al hito que está a 580 km. Habría seguido, pero a esa altura vi a lo lejos un mastín que casi con certeza era un buenazo, pero careciendo de una evidencia que me confirmase esta parte de la idiosincrasia del can en cuestión, decido que lo mejor es dar media vuelta. Así que me pongo a correr hasta el hito que está a 585 km. Luego decido volverme por la vía de servicio a la estación de tren. Me cambio, me tomo una buena merienda, y de vuelta a casa.






¡Cómo me alegro de haber aprovechado ese tiempo «sobrante»! Doce kilómetros viendo la sierra desde el otro lado bajo la luz del sol.

jueves, 10 de febrero de 2011

Fartlek segoviano

Hoy tocaba hacer fartlek, y la agenda estaba apretada. De entrada, estoy de viaje de trabajo. Los días son intensos, empiezan a las 8:30 de la mañana y terminan a las tantas. Pero eso sí, me he traído todo lo necesario para correr. Así que sólo hacía falta un ingrediente para no saltarme el fartlek de hoy: ganas de levantarme a las seis de la mañana.

Dicho ingrediente no lo encontré, pero al igual que un buen cocinero, encontré un buen sustituto que me valió: el ingrediente en cuestión se llamaba «no hay más narices».



El Acueducto de Segovia [Fuente: Wikipedia; ¿que por qué? Pues porque me he dejado el adaptador de la tarjeta de Ceniciento en casa]


Así que me puse las zapatillas, salí del lugar en el que me alojaba y a correr. Estaba a algunos kilómetros de Segovia, pero no tardé mucho en pasar debajo del acueducto. Por el camino vi dos iglesias románicas que según el cartel eran la Iglesia de San Millán y la de San Clemente. Luego seguí corriendo un kilómetro y pico más y di media vuelta. Ducha y a correr que no hay tiempo para desayunar. ¡Y que me quiten lo bailao!

Por cierto, no me olvido de que tenemos pendiente un chocolate con churros/porras; no me corresponde invitar porque superé el reto chocolatero, pero estaría bien celebrarlo. Y otras cosillas de las que os hablaré cuando tenga algo más de tiempo.