Nota: este es un blog personal sobre el carril bici que une Tres Cantos con Madrid y Colmenar Viejo.
Si llegaste aquí buscando un mapa de ciclabilidad de Tres Cantos, esto te puede interesar (realizado por la agrupación Enbicipor3cantos)

martes, 28 de julio de 2009

Cómo empezar a correr si eres un flojeras

«¿Cómo correr media hora seguida si no he corrido nunca?»


Esto es lo que me preguntan algunos amigos que están empezando a correr. Parece que les está costando un poco, así que he pensado en echarles una mano en lo que puedo: un método para empezar a correr desde cero, en diez semanas.

Pero primero os tendréis que tragar el rollo autobiográfico (no, no, nada de darle a la ruedecita del ratón para abajo, que te estoy viendo).

Parte I: Rollo autobiográfico

Hay que decir que aunque ahora me encante correr y ya haya corrido varios medios maratones en menos de dos horas (para quien no sepa de tiempos, no estoy tratando de echarme flores: correr 21 km y 97 metros está al alcance de cualquiera; cuando consiga hacerlo en menos de una hora y media entonces ya sí que me podréis echar flores), bueno, a pesar de ello, no siempre ha sido así.

Hasta hace tres años la distancia máxima que había corrido era la necesaria para coger el autobús, o el metro. Y hasta hace cinco años se podían contar con los dedos de la mano las veces que había cogido una bici. Desconozco si la razón por la que no hacía ejercicio era que me cansaba antes que los demás por ser asmático (no supe que era asmático hasta que se me combinó con la alergia al polen). O quizá era simplemente que no me motivaba. Sea como fuere, cuando era pequeño me apetecía mucho más leerme un libro que estar por ahí dando brincos.

En 2004 me cayó del cielo (sí, sí, del cielo) la primera bici: Platero, una bici de montaña cuyo nombre debe a su color y a que a veces se ponía bastante borrico. Llevaba ya un tiempo dándole vueltas a la idea de ir en bici por Madrid, pero no me animaba. Pensaba que Madrid era demasiado peligrosa para ir en bici. Pero cuando me cayó Platero del cielo, empecé a usarlo. Platero y yo íbamos por todo Madrid y para mi sorpresa los conductores me respetaban mucho más de lo que habría intuido en un primer momento. Así que me vicié. Dejé de comprar el abono de transportes y empecé a ir a todas partes en bici.

Mis ganas de pedalear eran enormes y me venía muy bien como antidepresivo en una de las épocas más chungas que he pasado hasta ahora. Cuando estaba de bajón, me iba a la bici y todo cambiaba. Tenía tantas ganas de pedalear que no había excusa que valiera: ¿Que sudo mucho? Pues me llevo en la mochila una camiseta y desodorante al trabajo. ¿Que está lloviendo? Me llevo pantalones y camiseta limpia para cambiarme cuando llegue. ¿Que pincho cada dos por tres cuando paso por Tres Olivos? Pues me llevo cámaras de aire, una llave inglesa y salgo con un poco de tiempo por si las moscas. ¿Que pedalear por Madrid es peligroso? Entonces me llevo siempre mi chaleco reflectante, casco y luces.

Lo duro de empezar a moverse en bici por Madrid es que está llena de cuestas. Uno suda tinta china hasta llegar arriba (por ejemplo subiendo la Avenida de la Albufera: tres kilómetros para arriba), y luego baja a toda leche hasta la siguiente cuesta. Esto tiene dos soluciones: buscar caminos alternativos (por ejemplo, para ir de Atocha a San Blas evitaba la Avenida de la Albufera yendo por Ventas), y... cultivándose uno esos jamones que el señor le ha dado. Al final no cuesta tanto.

Y un buen día, al terminar de subir una cuesta, me di cuenta de que también había terminado de subir la cuesta de la época aquella tan chunga. Las cuestas son algo a lo que hay que aprender a enfrentarse en la vida... ¡en general!

Resulta que conocía a una vecina de donde trabajaba que salía todas las mañanas a las cinco de la mañana a correr. Todos los días, no fallaba. Se iba al Retiro y hacía unos veinte kilómetros. Esto me tenía intrigado. ¿Cómo puede uno tener tantas ganas de correr? Debe de haber algo muy bueno que me estoy perdiendo. Y era verdad.

Cuando me fui a Dublín en 2006 encontré casa no muy lejos del trabajo y no hacía tanta bici como antes (en Madrid al final me hacía a veces 30 o 40 km diarios). Además en Dublín las cuestas son más escasas. Como mucho me hacia seis kilómetros, tres de ida y tres de vuelta. Una minucia. Así que echaba de menos más ejercicio. Y entonces fue cuando un buen día de diciembre se me ocurrió comprarme un cronómetro/reproductor mp3 y salir a correr. Como ya tenía los jamones bien desarrollados (cosa impensable antes del 2004), no me costaba mantener el ritmo cuarenta minutos. Solía darle dos vueltas a la manzana que comprendía el cementerio de Glasnevin y el Jardín Botánico.

Mi primer diario de entrenamientos: un cacho papel; los colores indican el recorrido


Y esta es la razón por la que no necesité la tabla que voy a exponer a continuación. Pero bien que me habría hecho falta si no hubiera usado antes la bici con esas ganas.

Parte II: Cómo hacer que un flojeras corra media hora seguida en diez semanas

El truco está en que lo importante para poder decir que hemos estado corriendo es correr al menos media hora. Haciendo menos de media hora no se activa el sistema químico/metabólico de nuestro organismo, y para nuestro cuerpo es casi como no haber hecho nada. Los detalles del susodicho sistema químico/metabólico no los conozco, pero seguro que encontráis mucha chicha para leer por ahí.

Vale, hay que correr media hora. Pero al principio no es obligatorio que esa media sea seguida. Sí, es el objetivo, pero no hay por qué matarse. Más que nada porque si os hincháis a correr al principio, vais a acabar por odiarlo y lo vais a dejar a la primera de cambio.

Es importante también correr al menos tres o cuatro veces por semana (por ejemplo lunes, miércoles, viernes y sábado). Si sólo corréis el fin de semana, a la semana siguiente vuestros músculos se habrán olvidado de lo que se hizo la anterior, y seréis eternos principiantes.

Si ya habéis hecho algo de deporte, no tenéis por qué empezar por el principio de la tabla: pasad a la semana que os sea más cómoda. Eso sí, si cuando termináis os sentís mareados, o incluso con ganas de vomitar, es que os habéis pasado.

  • Semana 1: correr 2 min, caminar 4 min (5 ciclos, total 30 min)

  • Semana 2: correr 3 min, caminar 3 min (5 ciclos, total 30 min)

  • Semana 3: correr 5 min, caminar 2.5 min (4 ciclos, total 30 min)

  • Semana 4: correr 7 min, caminar 3 min (3 ciclos, total 30 min)

  • Semana 5: correr 8 min, caminar 2 min (3 ciclos, total 30 min)

  • Semana 6: correr 9 min, caminar 2 min (2 ciclos + 8 min corriendo, total 30 min)

  • Semana 7: correr 9 min, caminar 1 min (3 ciclos, total 30 min)

  • Semana 8: correr 13 min, caminar 2 min (2 ciclos, total 30 min)

  • Semana 9: correr 14 min, caminar 1 minuto (2 ciclos, total 30 min)


tras completar la semana 9, si os sentís cansados, repetidla antes de pasar a la semana 10.

  • Semana 10: correr 30 minutos seguidos y ganar la apuesta que teníais con el cuñado incrédulo de turno


No olvidéis que tan importante es correr al menos tres o cuatro veces por semana... como el descansar. Por descansar me refiero a no correr durante días más o menos alternos (hablando de principiantes). Siempre comparo correr con podar las ramas de un árbol: machacamos un poco nuestros músculos, rompiendo fibra muscular durante el ejercicio. Luego, dándole tiempo, se recompone. Pero cada vez que se recompone, lo hace de forma que es un poquito más fuerte que antes.

Pero claro, si el árbol lo podamos muy poco al final será como si no lo podáramos... y si lo podamos demasiado, no le daremos tiempo a crear ramas y brotes nuevos. Así que hay que buscar el equilibrio.

Pero claro, lo primero está en querer correr. Si no os gusta correr, mejor dejadlo. Parafraseando a Gonzo, «si no te gusta, no corras, coño. Hay incluso gente a la que no le gusta follar».

viernes, 24 de julio de 2009

Sudando la gota gorda

Es curioso como a la gente le sorprende que corra cuando llueve, pero no cuando pega el sol. Y sin embargo se pasa mucho peor bajo el sol de justicia que está pegando estos días que muchos días de lluvia. Los sudores caen a chorretones y a veces se meten en los ojos, lo cual no es muy cómodo. Por no hablar de lo empapado que llega uno a su destino. Suerte que tengo de que en el trabajo hay una ducha.

Algunos días salgo más tarde del trabajo para ver si baja un poco la temperatura.

Y a veces, mientras voy corriendo, pienso que, al igual que el otro día me encontré con Risco, cualquier día de estos me encontraré con Lawrence de Arabia.

Según voy llegando a Tres Cantos, miro el reloj del Hotel Foxá y a veces marca 32 grados a las nueve de la noche. Na' menos.

Vamos, que cuando voy corriendo por aquí:


[Carril bici poco después de entrar por el acceso norte de Tres Cantos y yendo en dirección a Madrid]


tengo la impresión de estar viendo esto:


[Desierto de Arabia, cerca de Dubai (foto tomada de Wikipedia)]


Pero aunque parezca que estoy de la olla... me gusta. Es otro aspecto de lo que significa correr. Me encanta ver cómo cambia el paisaje con el ir y venir de las estaciones.

miércoles, 22 de julio de 2009

Chapuzas de un carril bici: obras en periodo de máxima afluencia

Llevo varios meses hablando de las maravillas del carril bici este. Teniendo en cuenta los millones de personas que leen este blog a diario, si no me controlo un poco el carril bici se va a convertir en objetivo turístico y objeto de estudio en las clases de geografía. Y tampoco es para tanto, oigan. Que sí, que está bien y tal. Pero tampoco os voy a tener engañados. Así que voy a hacer una pequeña sección de chapuzas. Así, como suena. Y si algún responsable lee este blog (lo dudo, porque, a pesar de los varios millones de lectores que os agolpáis por estas entradas, esta gente normalmente pasa sus vidas creando carriles bici hasta alcanzar lugares donde ninguna otra bici ha podido llegar, y no tiene tiempo de andar husmeando en blogs por ahí), pues eso, que si algún responsable lee este blog, que se dé un poco de vidilla y saque ideas para mejorar ;)

Obras en periodo de máxima afluencia

La chapuza de hoy, como el título indica, está dedicada a la decisión, probablemente del Ayuntamiento de Tres Cantos (aunque lo tendría que confirmar [edición: al final confirmé que no era responsabilidad del Ayuntamiento de Tres Cantos, sino de la Comunidad de Madrid]) de hacer obras en el carril bici justo cuando más se usa: en verano.

Sí, el verano está para eso, para hacer obras. No porque los obreros se tengan que poner morenos con el solazo de agosto y dar envidia al mismísimo presidente de los Estados Unidos, no. Sino porque es cuando las calles están más despejadas en estas tierras del centro de la península. Decía Fernando Fernán Gómez que las bicicletas son para el verano. Y las obras que no corren prisa, también.

Y por esa regla de tres, alguien decidió iniciar esta semana la obra que hay junto al túnel que hay cerca del hotel Foxá. Quizá me equivoque y sea una obra urgente que no podía esperar a otro momento, aunque sospecho que no es así.

Según llegan los ciclistas desde el sur, uno se encuentra con esto (foto tomada esta mañana):



Como siempre, pinchad para agrandar.

Ya he visto a varios ciclistas un poco desconcertados, porque según uno llega no sabe si es que le obligan a entrar en Tres Cantos por el puente, o qué. Uno que haga el recorrido por primera vez también podría pensar que la mejor opción es meterse por el camino de tierra de la izquierda (¡error!).

Metiéndose por donde a uno le dicen, uno sigue hacia adelante y se encuentra con lo siguiente:



Es decir, que al final resulta que a uno no le obligan a meterse en Tres Cantos, sólo tiene que ir en dirección contraria por un tramo que, eso sí, por lo menos está separado de los coches, y luego, con cuidado, regresar al carril bici. El espacio es bastante angosto, pero suficiente. No lo han hecho mal, al contrario, lo han hecho bastante bien. Pero sí que podían haberlo hecho en otro momento en que el carril se usara menos.

A mí no me cambia nada, porque yo lo uso a diario sea verano o invierno. Pero aun así he escrito un correo al Ayuntamiento a sugerencias@tres-cantos.org (que es la dirección de correo que ofrece el Ayuntamiento para estos temas) sugiriendo que las obras no urgentes se realicen en periodos de bajo uso del carril bici; nadie me ha contestado, pero si alguien lo hace comentaré aquí la respuesta.

Y a vosotros, ¿qué os parece?

Actualización del 24 de julio: Jesús Moreno, concejal de urbanismo de Tres Cantos, contestó muy amablemente al correo que envié a la citada dirección. Al parecer el carril bici depende de la Comunidad de Madrid (y no del Ayuntamiento de Tres Cantos, ni siquiera la parte que pasa por este municipio). Me agradeció que le escribiera, porque no había sido informado de que dicha obra se estuviera llevando a cabo. Por otra parte, esta misma tarde he confirmado que, aunque las obras no han terminado, el carril bici vuelve a ser transitable de forma íntegra.

Actualización del 27 de julio: Pues no, no está transitable de forma íntegra. Esta mañana estaba bloqueado otra vez. Parece que lo cierran y lo abren según van avanzando con la obra.

Actualización del 29 de septiembre: Este tema ya es agua pasada, pero no deja de ser una importante chapuza el hecho de hacer obras justo en ese momento. Se trataba de obras de canalización, y estuvieron terminadas hacia la primera semana de agosto.

jueves, 16 de julio de 2009

Encuentro entre blogueros corredores tricantinos

Pues sí, era inevitable, antes o después tenía que pasar. Hoy Risco ha estado corriendo conmigo. Iba corriendo yo de vuelta a casa, y poco después del puente verde me lo encontré. Nos reconocimos con mucha facilidad.

Hay que ver cómo han cambiado las cosas desde que existen internet y el blogueo. Sin habernos visto nunca antes ya sabíamos bastantes cosas el uno del otro.

No suelo hacer fotos mientras corro, pero la ocasión merecía una excepción:



La autofoto está un poco movida, y yo salgo con una pinta que no me valdría para sustituir al guaperas de la peli de turno, pero ya se sabe... ¿pararse en medio de la carrera? ¡Nunca!

miércoles, 15 de julio de 2009

Mi forma de gastar las zapatillas

La semana pasada Risco hablaba de su forma de gastar las zapatillas. Por una extraña coincidencia, él gasta las mismas zapatillas que yo. La misma marca, quiero decir; a ver si os vais a pensar que además de darme a los pisos compartidos, me doy a las zapatillas compartidas. Aunque por lo que me costaron, bien que se podían compartir. Pero eso sí, valen cada céntimo que me gasté.

Este es el aspecto que tenían el pasado 8 de julio (pincha en la foto para verla más grande):



Calculo que he corrido con ellas unos 600 kilómetros, aunque no lo parece. No las veo tan gastadas como las de Risco (él las gasta más en la zona del talón, mucho más). Las mías están más gastadas es en la parte que va del metatarso a la punta. ¿Alguien con ganas de contarme su opinión? ¿Hay algún vicio que debería corregir?

martes, 14 de julio de 2009

Retos de esta quinqueta

Ya dije que me iba a pensar los retos de la próxima quinqueta. Pues bien, en lo que a deporte respecta, me he creado dos "proyectos", que son el #5 y el #8 (los otros ocho retos de la quinqueta no van de deportes). Ambos proyectos se realizarán entre el 13 de julio y el 16 e agosto, que es lo que dura la quinqueta. Helos aquí:

Proyecto besugo

Así me ha apetecido llamar a este proyecto, ya que la novedad está en que ¡quiero empezar a nadar! Es lo único que me falta para ponerme a hacer triatlones. Ya se puede ir preparando el Phelps ese, que llego yo a quitarle las medallas (para lo cual me tendré que hacer con el código de la caja fuerte donde las guarde, claro).

La idea es la siguiente:

1) Correr quince veces de/a la Uni, 2) alguna vez en menos de 44 minutos, y 3) ir al menos cuatro veces a la piscina y empezar a nadar.


Cuatro veces no parecen muchas veces, pero dado que no sé nadar (sólo flotar), no me voy a poner muy duro conmigo mismo. Como veis, soy todo un sufridor... yendo a la piscina en agosto, cuando podía estar disfrutando mientras me empollaba un curso de bereber.

Por cierto, parece que empecé con buen pie, porque hoy, corriendo desde la UAM, he mejorado mi mejor tiempo del recorrido. No he bajado de 44 minutos, pero ¡he hecho unos 45:11 que han sido como para quitarse el gorro! (bueno, mejor dicho, la camiseta, que ya estaba un poco sudadilla, y no es plan de ir echando p'atrás al personal).

Proyecto Popocatépetl

Consiste en lo siguiente:

1) Bajar de 80 kg de peso, y 2) hacer 3020 abdominales


Hay que hacer notar que los 3020 abdominales no pienso hacerlos seguidos, sino en cómodas cuotas diarias.

Este proyecto tiene el nombre del volcán mejicano debido a que la cifra 3020 coincide con su prominencia (que no la altura, que son 5400 metros), como se puede ver aquí (pongo la página de la wikipedia portuguesa, porque hasta que no se anime algún hispanohablante, no hay equivalente en español).

sábado, 11 de julio de 2009

¡Prueba superada!

¡Sí!

Los que seguís este blog ya sabréis que suelo dividir el tiempo en periodos de cinco semanas que yo llamo quinquetas. Cada quinqueta me pongo diez objetivos. La quinqueta que ahora se acaba empezó el 8 de junio, y el objetivo relacionado con correr era el siguiente:

#5: Correr 15 veces de/a la Uni, y alguna vez en menos de 45 minutos. Fecha límite: 12 de julio.


La segunda parte la conseguí el pasado jueves, y el primero en sorprenderse fui yo: hice un récord de 44:03, probablemente la mejor carrera que hago desde que vivo en España (bueno, no llega a un año, vale, pero hace ilusión, porque últimamente estaba un poco bajo de forma). Las otras quince carreras han sido las siguientes:

1) 12 de junio, 49:42.07
2) 16 de junio, 50:31.59
3) 17 de junio, 50:46.52
4) 18 de junio, 50.00.71
5) 19 de junio, 50:40.97
6) 23 de junio, 49:10.64
7) 24 de junio (mañana), 48:22.99
8) 24 de junio (tarde), 47.49.25
9) 25 de junio, 48:25.98
10) 1 de julio, 49:56.00
11) 2 de julio, 51:27.49
12) 9 de julio (mañana), 44:03.04
13) 9 de julio (tarde), 49:25.56
14) 10 de julio, 50:49.31
15) 11 de julio, 50:22.96

En la última he tenido que recurrir al sábado, cosa rara, porque yo soy corredor de entre semana. Debido a lo que le sucedió a Platero (mi anterior bici), perdí un poco de tiempo y no corrí todo lo que hubiera querido.

No obstante, conseguí emanciparme del transporte motorizado gracias a la fórmula 1+2+1 (que explico en la entrada correspondiente); y espero que dure, porque realmente me lo paso mucho mejor pedaleando y corriendo que esperando en la parada de autobús. Mi "yo" vago siempre me dice que vaya en bus, y se inventa razones que a veces casi me creo: que si hace mucho calor, que si ya he corrido por la mañana, que si tengo que hacer la compra... ¡paparruchas! Por suerte estoy consiguiendo que gane mi "yo" con iniciativa.

¿Y para la próxima quinqueta? ¿Qué objetivos me plantearé para realizar entre el 13 de julio y el 16 de agosto? Me lo pienso el fin de semana y os lo cuento.

miércoles, 8 de julio de 2009

Carril bici ¿para corredores o para ciclistas?

¿Cómo son los usuarios del carril bici de Madrid a Colmenar Viejo? ¿Son verdes y con antenas? ¿Por qué no van en coche o en bus, como todo hijo de vecino? ¿Qué se les ha perdido sobre el asfalto pintado de color granate? ¿Por qué no quieren gozar de las comodidades de la vida moderna que les ofrecen los cuatro carriles que hay a pocos metros de distancia? Pero... ¿¿de qué van??

Sí. Ha llegado la hora de contestar estas y a otras preguntas.

Tras haber estado corriendo y pedaleando medio año por el carril bici, creo que me hago una cierta idea del perfil de sus usuarios.

Una primera clasificación sería diferenciar entre corredores y ciclistas. En principio un carril bici, al menos por su nombre, tiene más pinta de ser usado principalmente por ciclistas.

Y es cierto. Pero sólo cuando hace buen tiempo.

Veamos todo esto con más detalle:

1) Ciclistas

Momentos de mayor afluencia:

Durante el verano hay muchos ciclistas que usan el carril bici. Aunque no me he puesto a contar, la mayoría usan bicicleta de carretera, no llevan mochila y van vestidos como los ciclistas de la tele (por lo que presumo que van en bici por deporte). A los ciclistas que encajan con este perfil a menudo los veo pedaleando en grupo (supongo que porque se apuntan a clubes deportivos). Por lo general van con cara de velocidad y parece que van más concentrados que un empollón de los que se sientan en primera fila durante una clase de ecuaciones en derivadas parciales. Suelen ser buena gente y algunos cuando me ven corriendo me dedican palabras de ánimo que son más que bienvenidas.

Una minoría, aunque representativa, viste de calle, lleva alguna mochila o alforjas con sus cosas y usan una amplia gama de bicicletas (de carretera, de montaña, de paseo...). Los que se incluyen en este grupo supongo que van a trabajar o a la universidad, pero sin preguntar es difícil saber. Estos ciclistas suelen ser ciclistas «solitarios», y no los suelo ver en grupo. A menudo se les ve con cara de ca**rse en todo lo que se menea, como el que dice «a ver si llego ya de una p**a vez». Pero ahí están día tras día. Algunas caras me suenan, y deben de ser asiduos (como por ejemplo un señor con bigote). También son buena gente: por ejemplo, el día que murió Platero uno me preguntó pasando que si estaba todo bien. Yo dije que sí (claro, no iba a preguntarle que si tiene un cuadro de repuesto...), y aunque en realidad no estaba todo bien, fue un detalle amable por su parte preguntar.

Hasta la fecha no he visto nadie con bicicletas reclinadas, lo cual no quiere decir que esporádicamente no pase alguno.

La inmensa mayoría de ciclistas usan el carril bici de día. Calculo, a ojo, que cada hora diurna hay unos 50-100 ciclistas que pasan por El Goloso.

Momentos de menor afluencia:

Durante el invierno y los días de mal tiempo hay muy pocos ciclistas (de ambos grupos). Quizá pase por El Goloso uno o dos por hora (los que me solía cruzar en invierno cuando iba o venía de la universidad).

En todo este tiempo, no recuerdo haber visto ningún ciclista después de las 23h (sí, hay veces que termino tarde en el laboratorio y me marcho pasada la media noche... por eso lo sé). Alguno he visto después de las 21h, y hubiera agradecido que llevara luces.

2) Corredores

Los corredores son menos si hacemos la media anual. Suelo ver uno o dos por hora, grosso modo. Pero, a diferencia de los ciclistas, suelen utilizar el carril bici de forma más o menos constante a lo largo del año. Es decir, veo uno o dos por hora, pero esta cifra se mantiene ya sea invierno o verano, tanto si hace sol como si caen chuzos de punta. Parece ser que la adicción a correr es más fuerte que la adicción a pedalear.

Por lo general no veo a muchos corredores nocturnos, pero tengo la impresión de haber visto a más corredores que ciclistas a partir de las 21h.

Normalmente cuando veo corredores suelen ir en solitario (como yo). De vez en cuando (rara vez) por parejas. Pero hay una excepción notable: en invierno, a eso de las ocho e la mañana, se ven a menudo corredores en grupos de diez o doce. A juzgar por el tanque que llevan dibujado en el dorso de la ropa, son militares de El Goloso, que salen a correr. No sé si por placer o por obligación, pero ahí suelen estar. Les he visto tanto a la altura de Tres Cantos como a la entrada de la UAM. En verano no me los he cruzado, aunque también es cierto que últimamente no salgo tan pronto como antes.

Por lo tanto, durante el verano el carril bici es usado por una inmensa mayoría de ciclistas, mientras que en invierno hay una ligera mayoría de corredores.

3) Paseantes

Hay un cierto número de paseantes que me cruzo de vez en cuando. No todos los días, pero sí todas las semanas (como mínimo). En este cálculo no incluyo los numerosos paseantes que van de las instalaciones militares de El Goloso a la estación de cercanías de igual nombre. Normalmente les veo en la parte del carril bici que bordea Tres Cantos, aunque no es raro verlos entre Tres Cantos y El Goloso. Alguno ya me suena de haberlo visto varias veces. Donde sí que no suelo ver paseantes es entre las instalaciones militares y la UAM (es decir, el tramo de carril bici que hay en medio de la carretera de Colmenar).

Los paseantes que suelo ver son hombres de cuarenta o cincuenta años para arriba, aunque alguna vez he visto alguna mujer (también con 'taitantos).

En principio, como ya conté, el carril bici de Madrid a Colmenar Viejo constituye parte del camino de Santiago desde Madrid. Por lo tanto es de esperar que algún paseante sea un peregrino en sus primeros pasos hacia Galicia. Aunque yo esperaría ver a esta gente con mochila, y no recuerdo haber visto a mucho paseante con equipaje. Pero algún peregrino hay seguro, eso sí.

4) Currantes

Sí, de vez en cuando se ven a currantes por el carril bici. Suele haber una furgoneta cerca (ya sea en la carretera o sobre el propio carril) y suelen llevar chalecos reflectantes a más no poder. Esta mañana, por ejemplo, he visto a unos cinco empleados de mantenimiento a la altura de la Gran Cuesta (hacia el km 5.20 SRTC). Estaban recogiendo botellitas de plástico y demás guarradas que algunos indeseables tiran desde la ventanilla de sus coches y que se acumulan ahí (hay que decir que no todos los indeseables son conductores, también he visto cámaras de aire de bicicleta tiradas a los lados del carril, cuando se podían haber guardado perfectamente hasta encontrar una papelera). Es la primera vez que veo que se limpia el carril bici desde que empecé a usarlo, pero ha sido una grata sorpresa ver que el Ayuntamiento presta atención a estos detalles.

Otras veces están arreglando cables o postes de la luz. También vi una vez a algunos pintando el carril bici enfrente del Hotel Foxá (ahora está mucho más bonito) y poniendo cemento en la conexión con el puente que viene de la estación de cercanías de Tres Cantos (antes era un tramo de tierra batida).

5) Otros

Creo haber descrito ya prácticamente todos los usuarios de la especie Homo sapiens que transitan por el carril bici. Sin embargo, cómo no, siempre se me escapa alguno. Por ejemplo, en la categoría «otros» incluiría un patinador que vi una vez poco después del puente rojo del sur de Tres Cantos (viniendo desde Tres Cantos). Iba acompañado por un amigo que iba corriendo, y ya estaba anocheciendo.

Conclusiones

Nunca he visto a ningún hombrecillo verde con antenas por el carril bici. Todos aparentan ser gente normal (aunque las apariencias engañan, porque uno se puede encontrar a gentuza como el autor de este blog, y aparecer luego en internés).

... Por lo cual intentaré mandar desde aquí un mensaje a la inmensa mayoría que se desplaza por la motorizada carretera en lugar de por el carril bici: en muchos casos (en todos no, ya lo sé, pero en muchos sí) es perfectamente posible ir por el carril bici a vuestro destino a Alcobendas, Tres Cantos, la UAM o el norte de Madrid. Sólo hay que acostumbrarse. Y es estupendo ver lo diferente que pueden ser las cosas a otro ritmo y fijarse en los gordolobos, en los hitos del camino de Santiago y en los jabalíes que siempre han estado allí aunque no se vieran a noventa por hora.

martes, 7 de julio de 2009

Y llegó Rocinante

Me quedé con la espinita clavada el otro día cuando, jugando a cara o cruz, perdí la oportunidad de comprar a Rocinante. Ya no tenía mucho sentido llamar Rucio a la bici de montaña que me compré. Pero seguía con ganas de probar una bici de carretera. Así que estuve buscando un poco en segundamano.es, y di con otra bici de origen getafeño cuyo currículum cumplía las condiciones para cubrir la vacante de Rocinante.

Rocinante, como sabe todo hablante de español que se precie, era el caballo de Don Quijote. Así lo presentaba Cervantes en el primer capítulo:

«Fue luego a ver su rocín, y, aunque tenía más cuartos que un real y más tachas que el caballo de Gonela, que tantum pellis et ossa fuit, le pareció que ni el Bucéfalo de Alejandro ni Babieca el del Cid con él se igualaban [...] y tornó a hacer en su memoria e imaginación, al fin le vino a llamar Rocinante: nombre, a su parecer, alto, sonoro y significativo de lo que había sido cuando fue rocín, antes de lo que ahora era, que era antes y primero de todos los rocines del mundo.»


Por lo tanto, Rocinante tenía que ser flacucho y vejete. ¡Y esa es la bici que encontré! Aquí está su foto:



Aunque lo cierto es que a pesar de tener unos veinte años, según me dijo quien me la vendió, sigue estando en perfectas condiciones; su anterior dueño tuvo el gran detalle de cambiarle las ruedas, que eran las que más se habían resentido por el inexorable paso del tiempo.

Y claro, ahora Rucio sí que es Rucio. Estupenda pareja para mis aventuras en esta zona del mundo tan cercana a La Mancha cervantina.

viernes, 3 de julio de 2009

A rey muerto, rey puesto

Me ha llevado dos días encontrar un sustituto a Platero (bueno, en realidad un día y pico). Helo aquí:



Todavía no estoy seguro de qué nombre darle, pero ya tengo una idea. Se aceptan propuestas.

Fue muy sencillo. Un par de días mirando en segundamano.es, y unas cuantas llamadas. Anoche lo estrené bien, para que se vaya acostumbrando: fui con él de Embajadores a Tres Cantos para ir domándolo. Aunque no fue difícil, porque es bastante dócil por naturaleza.

Estuve indeciso entre esta bici de montaña (me gustan más las de montaña, porque se adaptan mejor a cualquier superficie, aunque vayan un poco más lentas), y otra de carretera que vendía un francés que se iba a Alemania y con el que no hubo más remedio que hablar en inglés porque él no hablaba español (hace algunos años no me sucedía esto con tanta frecuencia). Tras un tiempo pensando en cuál me quedaba, llegué a una conclusión: si están bien, ¡me quedo las dos! Porque la de carretera estaba tirada de precio. Cuando fui a verla, vi era muy vieja y necesitaba unos arreglos, pero era bastante pasable y desde luego merecía la pena. Ya tenía pensado el nombre: Rocinante (y así a la otra la llamaba Rucio).

Peeero, resulta que, a la misma hora, el chico francés había quedado con otro que también estaba interesado. No sabía si eso se iba a resolver con un duelo a sable o pujando. Ninguno de los dos me hacía mucha gracia, que digamos. Al final el pérfido galo llegó a la conclusión de que lo más saludable era jugarlo a cara o cruz. Sacó una moneda de veinte céntimos italiana; yo elegí la cara con la escultura, y el otro eligió la cara común a todas las monedas. Se lanzó al aire, y cuando cayó... la escultura no se veía por ninguna parte. Así que ahí se fue Rocinante, viejo y delgaducho, pero que probablemente prestará un buen servicio.

Y yo me quedé con Rucio, aunque ahora que no hay Rocinante no tiene tanta gracia el nombre... Así que probablemente le buscaré otro. Como dije, se aceptan sugerencias.

miércoles, 1 de julio de 2009

Platero ha muerto

Pues sí, Platero, mi gran compañero de viajes, ha decidido que hoy era su día improrrogable para la jubilación. Capituló esta mañana.

El último día ya notaba problemas: se me salía la cadena del plato, y no sabía por qué. Me pasé como una hora y pico ajustando el cambio frontal como un tonto, sin darme cuenta de que lo que estaba roto realmente era el cuadro... por eso no llegaba bien la cadena a donde tenía que llegar (y se salía).

En esta foto se ve tal y como está ahora mismo (el círculo señala la lesión):



Y aquí la "herida":



Esta es la cara que se me quedó esta mañana, cuando tuve que cogerme el 827 para ir al trabajo:



No ha sido la bici con la que aprendí a pedalear, pero sí la bici con la que empecé a ser ciclista urbano, hace cinco años. Ya estaba usada, y le he dado tal machaque que ya no aguantó más. Los viajes más memorables con ella han sido dos: el de Madrid a Escalona en septiembre de 2006 (justo antes de irme a Irlanda), y el de vuelta, de Escalona a Tres Cantos, este febrero (¿o fue marzo?).