Nota: este es un blog personal sobre el carril bici que une Tres Cantos con Madrid y Colmenar Viejo.
Si llegaste aquí buscando un mapa de ciclabilidad de Tres Cantos, esto te puede interesar (realizado por la agrupación Enbicipor3cantos)

miércoles, 17 de junio de 2009

El camino de Santiago, desde Madrid

Voy a empezar una "sección" de curiosidades sobre este carril bici. Todos vosotros, ávidos lectores, podréis consultarla aquí o bien simplemente pinchando sobre en enlace de la etiqueta "curiosidades" que aparece en la columna de la derecha.

Empecemos con una curiosidad que descubrí hace cosa como de un mes. Tras cuatro meses pasando delante de él casi a diario, un buen día me di cuenta de la presencia de un bloque de granito (algunos los llaman hitos) que hay hacia el km 2 SRTC (es decir, en el Sistema de Referencia de Tres Cantos). No es que esté especialmente escondido, pero como soy despistado, pues no lo vi. Aquí se aprecia en la foto, con un círculo rojo:



Descubrirlo es uno de esos pequeños lujos que uno tiene a cambio de no usar el coche ni el autobús. Acercándose, uno puede ver que pone «A Santiago 654km»:



Mi enorme intuición (probablemente fruto de... bueno, dejémoslo así) me decía que se trataba de la distancia por recorrer antes de llegar a Santiago de Compostela. ¡Caramba! ¡Así que estoy sobre el camino de Santiago!

Para quien quiera localizarlo, se encuentra (viniendo desde la salida de Tres Cantos que está a la altura de la estación de tren) poco después del Hotel Foxá, y un kilómetro antes del puente verde. Como se puede ver en la foto, está a la salida de una ¿finca? Bueno, a la salida de algún sitio donde parece haber pasta.

Resulta que a los pocos días me di cuenta de otro hito que hay dos kilómetros después, es decir, hacia el km 4 SRTC, a la altura del puente rojo que hay al sur de Tres Cantos, ya camino de El Goloso. El paisaje que se observa a su alrededor es este:



El paraje está lleno de unas simpáticas plantas de un metro de altura y de flor amarilla. Entonces pensé «ah, ya entiendo, han puesto bloques de granito cada dos kilómetros». Pero no, hasta ahora no he visto otros bloques entre Tres Cantos y Madrid (lo cual no significa que no los haya). Este segundo hito, que está a 656 km de Santiago, se encuentra a pocos metros del carril bici, junto al camino de tierra que hay a la derecha (si se viene desde el norte).

Como cuando corro no me suelo parar (debido a que me gusta medir mi tiempo para competir conmigo mismo), no le saqué una foto hasta ayer, que como iba en bici no me importaba hacer un alto en el camino.

Ayer me sorprendió verlo con flores. Cuando me acerqué a echar la foto lo comprendí: se trata de un pequeño homenaje a Carlos Torremocha Lorenzo, un peregrino que al parecer murió ahí cerca hace tres años, el 8 de enero de 2006, como se puede ver en la placa que tiene en la parte superior:



Este bloque de granito no indica la distancia a Santiago como el otro, pero sí que tiene la vieira, una concha que es el símbolo del camino de Santiago (no es que yo sepa mucho de estas cosas, pero la wikipedia ayuda), con la banderita de la comunidad de Madrid en la esquina superior:



Quien quiera saber más, tiene un estupendo artículo en la wikipedia española donde se detallan los pormenores de esta ruta.

Yo hago este recorrido casi a diario para ir a la UAM. Pero... ¿Y si en vez de ir "p'alante y p'atrás" hubiera ido en línea recta...? ¿Habría llegado ya a Santiago? Vamos a hacer un par de números: llevo corriendo por este carril desde el 5 de enero, unos cinco meses y medio. Y, aunque ahora lo hago más veces que antes, de media podríamos decir que he corrido por el carril tres veces por semana. Esto me da aproximadamente 70 carreras desde o hacia Tres Cantos. Son carreras de 10 km (aunque esto incluye la zona urbana de Tres Cantos y el callejeo por la UAM), así que... ¡Sí! En línea recta ya habría llegado a Santiago. Así que de una forma un poco sui generis, ya he "hecho" el camino de Santiago: he recirrido la distancia correspondiente, y la he recorrido sobre el camino. Si luego he llegado a Santiago o no... ejem... bueno...

Curioso. Y, ¿cuánto habría tardado si fuera un superhéroe de esos de los tebeos y pudiera correr siempre al mismo ritmo sin necesidad de descansar? Pues, echando cuentas, y teniendo en cuenta que los 8.68 km de carril los suelo hacer en unos 50 minutos (puto gordo diría un amigo, que se los haga él le contesto yo... pero todo con cariño, eh), pues me sale que unas 63 horitas de na'. Un fin de semana largo.

Para terminar con la entrada de hoy, una foto que no pude evitar hacer: Platero apoyado en el hito.



Entrada relacionada: El camino de Santiago, desde Madrid (II).

4 comentarios:

Risco dijo...

Hola,
Me presento, soy el otro corredor del carril bici.
Sólo que yo soy corredor nocturno desde hace 8 años.
Tengo algunas anecdotas que sólo pueden pasar de noche. No sé si lo sabes pero justo donce está el mojón del camino de Santiago, en la entrada de ese colegio hay jabalies que cruzan por un agujero.
Son cuatro, la madre y cuatro no tan cachorros. Me los he cruzado más de cinco veces últimamente.

Eynar Oxartum dijo...

Hola Risco,

yo lo más tarde que he corrido ha sido a eso de las 23. Alguna vez me crucé con alguien a esas horas, pero por tu foto, me parece que no eras tú. Además, si dices que corres escuchando la Rosa de los Vientos... es que corres mucho más tarde (o mucho más temprano, según se mire). Debe de ser una gozada correr sin el ruido de los coches, al fresquito de la noche, y acompañado por los jabalíes. Yo lo más llamativo que me he encontrado fue una serpiente muerta.

Por cierto, ahora te dejo un mensaje en tu blog.

Risco dijo...

Hombre, la ventaja del podcast es que lo oyes cuando quieres.
Normalmente salgo a las nueve y como tarde a las diez.
A esas horas ya hay jabalies.
Por cierto, el día de la nevada las otras pisadas ean las mias.

Eynar Oxartum dijo...

Ah, pues a esas horas ya he corrido algunas veces, pero no los he visto. A ver si tengo más suerte otro día. Y ya nos veremos por ahí, porque algunas veces termino de trabajar a las nueve y salgo a correr a esa hora.

Por cierto, qué gozada el día de la nieve, ¿verdad? Al día siguiente, con el suelo congelado, ya no lo fue tanto...