
Con seis piñones en zaga,
viento en popa, veloz biela,
no corta el carril, sino vuela
mi bici contrarreloj.
Velocípedo que llaman,
por su presteza, Pegaso,
se presenta sin atraso,
a internet por este blog.
El sol se pone en la tarde
en los radios suena el viento,
y alza en blando movimiento
hojas a arremolinar;
y va el ciclista bloguero
cantando alegre y gallardo,
El Goloso a un lado, al otro el Pardo,
y allá a su frente, Colmenar.
Rueda, velocípedo,
sin motor
que ni coche enfurecido
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.
Treinta minutos
hemos hecho
de Tres Cantos
a Fuencarral,
y se han llevado
un buen chasco
en cien atascos
los del Megane.
Que es mi bici mi tesoro
que es mi dios la libertad
mi ley, pedales y ruedas,
mi única emisión, respirar.
Allá muevan feroz guerra
conductores
por un palmo en carretera
que yo aquí tengo por mío
cuanto abarca el campo baldío
donde nadie usó motores.
Y no hay calle
sea cualquiera
ni cliente
de gasolinera,
que no sienta
mi derecho
y dé pechos mi valor.
Que es mi bici mi tesoro
que es mi dios la libertad
mi ley, pedales y ruedas,
mi única emisión, respirar.
3 comentarios:
Estás hecho un poeta!
Pensaba que ibas a enlazar al Pegaso murciano.
¡DAME TU FUERZA, PEGASO!
(Y telita con la reportera).
OLI I7O
Guau, un poema!! Y está muy bien.
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